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martes, 4 de agosto de 2015

El último poema







Gravitas sobre mí
la parte femenina del amor
mientras yo me aventuro con las formas de Venus
para sentirme fiel de lo que balancea
el equilibrio justo
en noches estrelladas.

Si pronta has de caer
yo te ofrezco mis manos
y la sed de mi boca,

no es mucho lo que doy
 si quisieras ser huésped
 de mi estancia,
sin embargo, es posible atesorar
lo táctil de las sombras al fluir
sentidos perdurables,

mis labios en tu piel
y tú siempre asteroide de la luz
conmigo en compañía.


---


Si puedes todavía, ponte a salvo.

Porque yo he de cruzar tu extremo libre
para ser la dinámica sutil
que nos haga quietud y después cualidad, 
ceremonia de amor
tras las puertas cerradas al olvido
y arcángeles de un dios que nos sepa caída.

Huye lejos de mí,
ya no soy un poeta, mi cuerpo ha de saciar
la sed de juventud que atormenta tu nombre
con ansia de diluvios.

Permíteme que sea lo que soy,
exonera mi culpa respirando mi piel
conmigo en lejanía.

Deja que un animal
muera sobre tu lecho
sus fauces misteriosas para siempre.


---


Los dos la misma sombra

y siempre amanecer de los deseos
que originan la luz
en cálidos rincones de anonimia.

Sin más voto que hacernos devoción,
del sur fuimos plurales,
a veces solo brújula de abril
que sitúa el destino contra viento y marea,

erróneamente sol de lo nocturno
que nos supo humedad
y candor
y salitre.

No vuelvas a decirme nunca adiós 
sin antes recordar el tiempo azul
que nos hizo comunes al arder
el último poema.



mmb